jueves, 14 de junio de 2007

Un voto muy disputado




En fin, aunque más de uno pensaba que había desaparecido víctima de la euforia post-electoral, aquí estoy de nuevo para relataros un episodio más de lo que ocurre en la localidad madrileña en la que resido. Tras muchos años en el poder (en solitario o en compañía de otros), las fuerzas políticas de izquierdas van a pasar a la oposición, no porque sea la primera vez que pierden las elecciones sino porque esta vez lo han hecho de manera abrumadora y es que el Partido Popular, tras lograr en dos ocasiones anteriores ser la opción más votada ha conseguido esta vez la mayoría absoluta en el municipio de San Sebastián de los Reyes.


Pues bien, una vez hecho el primer recuento de los votos los populares obtenían 14 concejales, 8 los socialistas, 2 Izquierda Independiente (un partidillo escindido de IU) y 1 Izquierda Unida. Todas las actas de las mesas electorales fueron firmadas por los representantes del nefasto tripartito, hasta entonces en el poder, bajo protesta para poder analizar concienzudamente el resultado de las elecciones y revisar todos los votos nulos o los que consideraban bajo sospecha.


Pues bien, la primera sorpresa saltó el viernes 1 de junio cuando desde Izquierda Independiente se filtra a los medios de comunicación locales que, gracias a un voto emitido por correo por un residente en EE.UU, habían conseguido arrebatarle al PP uno de sus concejales. Los populares interponen recurso y la Junta Electoral lo admite dejando sin efecto ese voto ya que el individuo en cuestión no podía participar en las elecciones municipales. No hartos con el empeño, ahora pretenden que un sobre blanco que contiene dos papeletas una del mismo color a favor de Izquierda Independiente y otra de color sepia con la candidatura del PSOE, se considere como un voto en apoyo de la primera formación citada. Según ellos, la coincidencia en el color de sobre y papeleta acredita claramente la voluntad del elector.


La Ley Electoral es clara al respecto y esta situación provoca que el voto sea considerado nulo sin especifivar si el color de las papeletas tiene o no que coincidir para que esa nulidad se declare. Pero, como siempre, la izquierda se atribuye con descaro la voluntad de eso que ellos llaman ciudadanía siempre que les beneficie aunque, en este caso, la mayoría absoluta del Partido Popular está garantizada.


En mi opinión, la cosa está bastante clara: el voto es nulo y lo único que se puede acreditar es la falta de rigor, el daltonismo, la estupidez o las ganas de enredar del votante en cuestión.


De momento, ya se ha conseguido que la toma de posesión se retrase hasta el día 6 de julio y se ha demostrado lo importante que algunas veces puede ser un voto, para que alguno se lo piense y no se quede en casa tranquilamente.

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