martes, 5 de junio de 2007

5 de junio, Día Mundial del Medio Ambiente

El deshielo: ¿un tema candente?


El Día Mundial del Medio Ambiente es uno de los principales vehículos que las Naciones Unidas utilizan para fomentar la sensibilización mundial sobre el medio ambiente y promover la atención y acción política al respecto.

Los objetivos son darle una cara humana a los temas ambientales, motivar que las personas se conviertan en agentes activos del desarrollo sostenible y equitativo, promover el papel fundamental de las comunidades en el cambio de actitud hacia temas ambientales, y fomentar la cooperación, la cual garantizará que todas las naciones y personas disfruten de un futuro más prospero y seguro.

El tema elegido para el Día Mundial del Medio Ambiente 2007 es: El deshielo: ¿un tema candente?

La temperatura de la Tierra ha aumentado aproximadamente 0,75° C desde la Revolución Industrial. Once de los años con las temperaturas más altas de los últimos 125 años se registran después de 1990 y el récord lo tiene, hasta ahora, el año 2005. Hay un gran consenso respecto a las causas: las emisiones de gases de efecto invernadero, como el dióxido de carbono (CO2) proveniente de la quema de combustibles fósiles.

El análisis de las muestras de hielo evidencia que hay más CO2 en la atmósfera que en cualquier momento de los últimos 600,000 años. Las emisiones antropogénicas mundiales de CO2 prácticamente se triplicaron entre 1960 y 2002. Tan solo desde 1987 registran un incremento aproximado de 33%.

Se cree que en este siglo el calentamiento del planeta será de entre 1.4 y 5.8°C. Los efectos del cambio climático ya son perceptibles: la contracción del casquete polar ártico; las aceleradas crecidas del nivel del mar; el deshielo de los glaciares alrededor del mundo; el derretimiento del permafrost; el deshielo anticipado de capas glaciares en ríos y lagos; la mayor intensidad y duración de las tormentas tropicales; la prolongación de las estaciones en latitudes medias y altas, y los cambios en los rangos y comportamientos de plantas y animales.


En el Ártico, los tremedales se derriten y liberan metano, un gas de efecto invernadero aún más potente que el CO2. Los científicos se muestran cada vez más preocupados por la posibilidad de un cambio climático abrupto que incluiría la reducción de las corrientes oceánicas, como la corriente del Golfo que calienta a Europa, y la modificación en los patrones de lluvia, como la estación de los monzones, fenómenos que afectarían la seguridad alimentaria de miles de millones de personas.

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