El tratamiento a base de ozono se utilizará en las dos piscinas olímpicas, que suponen el principal volumen a tratar con 5.100 m3. El agua de las piscinas de saltos, aprendizaje y bebés (unos 2.300 m3) se tratará con otro novedoso sistema a base de radiación ultravioleta, que mantiene inalterables las cualidades del agua (composición química, sabor y olor). Con esta actuación, se pretende una reducción del cloro cercana al 80%, para ajustarse a los mínimos exigidos por la normativa vigente.
El tratamiento del agua con ozono elimina los subproductos de la desinfección con cloro, evitando irritaciones pulmonares y afecciones en ojos y nariz, con una destrucción eficaz de las bacterias y algas, a la vez que elimina malos olores. La radiación ultravioleta, por su parte, está recomendada para piscinas con menor dimensión y número de usuarios y mantiene intactas las cualidades y propiedades del agua.
La instalación de ambos sistemas consistirá en: adquisición de los equipos necesarios, con los cuadros de control de los elementos que componen la planta de tratamiento y los equipos de seguridad y alarma correspondientes; la instalación y puesta en marcha de dichos equipos y la formación del personal encargado del Centro sobre el uso y mantenimiento básico del sistema. La implantación de este sistema se realizará entre septiembre y diciembre de este año.