Bruno García Gallo para elpais.com
Quizá haya intentado aparcar alguna vez en un hueco muy justo, conjurándose para meter el coche cueste lo que cueste. Y, sudando ante el volante, lo ha logrado, con infinitas maniobras a cuál más sutil y milimétrica, para darse cuenta luego de que sacarlo de allí resultaría imposible. Con una mezcla parecida de audacia y cabezonería se pueden resumir algunas peripecias urbanísticas del anterior alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón (PP). En el caso del Palacio de la Duquesa de Sueca, un edificio con la máxima protección histórico-artística, el resultado ha sido, siguiendo la metáfora, que el Ayuntamiento, incapaz de sacarlo del hueco en el que lo había metido, lo dejó herrumbrarse durante una década para verse ahora obligado a tirarlo abajo urgentemente antes de que se derrumbe debido al abandono. Y todo ello con un riesgo “inmediato” para vecinos, viandantes y niños.

El 29 de abril, el área municipal de Urbanismo emitió un informe urgente sobre el inmueble ubicado en el número 2 de la plaza del Duque de Alba, “tras sucesivas visitas” y un prolijo análisis del estado de conservación. En dicho informe, al que ha tenido acceso EL PAÍS, se detallan medidas de seguridad “de actuación inmediata” para “evitar riesgos a personas y bienes en los espacios públicos colindantes”, es decir, la propia plaza, varios edificios y el instituto San Isidro, con más de un millar de alumnos que juegan en un patio vallado para evitar los cascotes que se desprenden del palacio.
El 29 de abril, el área municipal de Urbanismo emitió un informe urgente sobre el inmueble ubicado en el número 2 de la plaza del Duque de Alba, “tras sucesivas visitas” y un prolijo análisis del estado de conservación. En dicho informe, al que ha tenido acceso EL PAÍS, se detallan medidas de seguridad “de actuación inmediata” para “evitar riesgos a personas y bienes en los espacios públicos colindantes”, es decir, la propia plaza, varios edificios y el instituto San Isidro, con más de un millar de alumnos que juegan en un patio vallado para evitar los cascotes que se desprenden del palacio.
El viernes 17 de mayo, día de la final de la Copa del Rey de fútbol entre dos equipos madrileños, habrá paros en dos turnos (antes y después del partido).