La Comunidad de Madrid pondrá en marcha el proyecto El Águila: laboratorio de memorias vivas para dar a conocer cómo era la actividad cotidiana de la antigua fábrica de cervezas El Águila, en la capital, a través de los recuerdos y testimonios de personas vinculadas a la factoría. El edificio alberga actualmente las sedes del Archivo Regional y de la Biblioteca Regional de la Comunidad de Madrid.
En la presentación de la iniciativa, celebrada este lunes en el patio del complejo, han participado el viceconsejero de Cultura, Turismo y Deporte, Luis Martín Izquierdo, y antiguos trabajadores de El Águila. Enmarcada en el segundo Plan de Educación Ambiental del Ejecutivo autonómico, tendrá una duración de un año y permitirá crear un espacio de investigación y colaboración ciudadana para recuperar la historia de este inmueble industrial mediante fotografías, objetos y documentos.
Para lograrlo, se combinarán acciones online, a través de la web, así como diversas jornadas y encuentros presenciales en los que se realizarán entrevistas audiovisuales, digitalización de imágenes y documentos, dinámicas educativas, talleres intergeneracionales y conversaciones con extrabajadores y vecinos del barrio.
Así, en la página web se irán actualizando periódicamente todo el material y novedades del proyecto y funcionará también como un sistema de sistematización de datos. Esta doble dimensión social y documental permitirá conservar las aportaciones para un posible estudio y análisis posterior.
Además, los días 23 de octubre y 26 de noviembre se celebrarán dos jornadas presenciales en el auditorio Lolita Franco de El Águila, abiertas a madrileños, extrabajadores de la fábrica, mediadores culturales y profesionales de archivos y bibliotecas, entre otros. La programación incluirá charlas, talleres y actividades para recopilar testimonios, fotografías y documentos.
Un Águila con historia
El actual complejo que alberga hoy en día el Archivo y la Biblioteca Regional fue un antiguo enclave de producción de cerveza de estilo neomudéjar, diseñado por el arquitecto Eugenio Jiménez Corera en 1912. Es uno de los edificios más emblemáticos de la arquitectura industrial de principios del siglo XX de la región y uno de los complejos mejor conservados de la capital.
Cervezas El Águila, S.A. llegó a tener, en la segunda década del siglo XX, un 25% de cuota de mercado en su sector. Durante la Guerra Civil, la fábrica fue incautada por el gobierno de la República y, tras el conflicto, fue recuperada. Entonces, se comenzó a ampliar con un nuevo espacio de botillería y se construyó un edificio de talleres en la esquina donde confluyen las calles Bustamante y Vara del Rey.
A finales de los años 60, entró en funcionamiento la nueva sede en el municipio de San Sebastián de los Reyes y en los años 80 del siglo XX cesó la actividad de la ubicada en la capital. Esta permaneció abandonada hasta el año 1993, fecha en la que el Ejecutivo regional adquirió la propiedad.
En 1994 se convoca un concurso de ideas para su transformación en instalación cultural, que ganan los arquitectos Emilio Tuñón Álvarez y Luis Moreno García-Mansilla, llevándose a cabo las obras entre 1999 y 2003. Hoy en día es un destacado ejemplo de patrimonio industrial recuperado, en el que la arquitectura y el diseño contemporáneos están al servicio de las funciones de ambos centros.


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