Los orígenes del Metro

El 17 de octubre de 1919, a las tres y media de la tarde, Alfonso XIII inauguró en la estación de Cuatro Caminos el primer tramo de lo que hoy es el Metropolitano madrileño.
La línea Norte-Sur, como se denominaba entonces, tenía una longitud de cuatro kilómetros y contaba con ocho estaciones: Puerta del Sol, Gran Vía, Tribunal, Bilbao, Chamberí (actualmente convertida en Museo), Iglesia, Ríos Rosas y Cuatro Caminos.
La apertura al público tuvo lugar el día 31 de octubre de 1919. En esta primera jornada utilizaron el nuevo sistema de transporte un total de 56.200 usuarios. Los madrileños, que hasta entonces efectuaban el mismo recorrido en tranvía, invirtiendo algo más de media hora en su desplazamiento, pudieron comprobar cómo ese mismo trayecto, paradas incluidas, se realizaba en tan sólo diez minutos.