Un socavón situado en el paso de peatones de la calle Batalla del Salado a la altura del número 29 y justo en el cruce con la calle Ferrocarril hace temblar nuestras casas.
Este hundimiento en la calzada tiene al menos 15 centímetros de profundidad (y sigue en aumento) y cada vez que el autobús urbano ‘cae’ en él, la manzana de edificio tiembla. Se mueve también toda la zona, afectando de lleno a dos edificios de Calle Ferrocarril y Batalla del Salado. Así, de día y de noche (una media de 30 autobuses por hora).
Llevamos soportando el socavón -de un metro de largo- más de 6 meses. Molestias y preocupaciones que el Ayuntamiento de Madrid no quiere arreglar. Hemos dado parte al consistorio al menos un centenar de veces a través del 010, se ha avisado a la policía local ante el peligro de la estabilidad del edificio y actualmente se están recogiendo firmas ante el desprecio del ayuntamiento a nuestro barrio.
Es sorprendente que el alcalde Gallardón y su equipo gasten 1000 euros por cada papelera ‘inteligente’ y no sean capaces de arreglar un socavón que es peligroso tanto para el transporte público como para el descanso de los vecinos y la propia seguridad de sus viviendas. Estoy convencido que si nuestro distrito hubiera sido Salamanca se hubiera arreglado al día siguiente. Sin duda, Madrid se parece cada vez más a Springfield, el pueblo de ‘Los Simpsons’ por sus obras faraónicas, su despilfarro de dinero público y el pasotismo hacia los vecinos.