Además de impulsar los valores asociados al deporte, "que enriquecen nuestro modelo de convivencia y fortalecen la integración de los ciudadanos", el césped artificial garantiza la regularidad del terreno, evita lesiones y contribuye a que Madrid avance en sus políticas de uso racional del agua: frente a los de césped natural, requieren una mínima proporción de este recurso.
Ruiz-Gallardón detalló que -tras las obras acometidas durante 2009- cada uno de los 19 campos, además de hierba artificial, cuenta con sistemas de iluminación que permiten su uso durante más horas, sobre todo en la época invernal, y dispositivos de riego que recuperan el agua para su posterior reutilización. Los trabajos han incluido la urbanización y montaje de barandillas en todo el perímetro.