Por vez primera desde hace una década, la iglesia de San Jerónimo el Real, la única en Madrid de estilo gótico ojival,
presenta su aspecto exterior libre de andamios y de cuerpos agregados. Testigo destacado de la historia de España desde 1503, el templo acomete ahora una profunda reforma interior. La actuación, que dirige el arzobispado de Madrid y aplica el arquitecto Francisco Jurado, abarca un recinto interior estimado en 1.334 metros cuadrados de superficie, que muestran hoy el aspecto desolado que preludia la profunda transformación emprendida. El presupuesto de esta fase se evalúa en 1.200.000 euros, frutos de un convenio entre el arzobispado y el Ministerio de Cultura.

El histórico solar de losas de granito va a ser reemplazado por otras tratadas térmicamente, tras las preceptivas catas arqueológicas de la Dirección General de Patrimonio del Gobierno regional.
Recobrarán su emplazamiento primigenio las gradas sobre las que se asienta el altar mayor. El retablo que lo presidía va a ser sustituido por un enorme cuadro de San Jerónimo, según explica el párroco del templo, Julián Melero.
Todos los ornamentos, tallas polícromas, vía crucis y objetos sacros son sometidos a una profunda limpieza.