La reciente cesión a la iglesia de San Jerónimo el Real de ocho lienzos de pintura religiosa barroca por parte del Museo del Prado, unida a la de una veintena más devueltos anteriormente, convierte al templo madrileño en virtual filial de la vecina pinacoteca. Es hoy una de las iglesias de Madrid mejor dotadas de arte: entre los óleos ahora cedidos figuran obras de Alonso Cano, Juan Carreño de Miranda, Francisco de Rizzi y Antonio de Pereda. A ellos habría que añadir los procedentes del ajuar histórico del templo, que incluye telas atribuidas a Claudio Coello, José de Ribera, Alonso Sánchez Coello y Carlo Maratti, además de una decena de cuadros anónimos de gran valor documental, como una copia de un lienzo de Caravaggio. Le fueron reintegrados tiempo atrás a su vecina iglesia madrileña por el Museo, donde habían sido depositados tras las exclaustraciones y desamortizaciones eclesiásticas del siglo XIX.
Las primeras ocho obras pictóricas mencionadas, que pueden visitarse a diario en horarios matinal y vespertino en la iglesia de San Jerónimo el Real, pertenecen en su mayoría a la escuela barroca. Varias de ellas cuelgan ya sobre los paramentos de una decena de capillas que el templo alberga a ambos lados de su nave, cuya bóveda se ve rematada con nervaduras genuinamente góticas. Es la única de este estilo existente en Madrid, a excepción de la Capilla del Obispo, en la plaza de la Paja.