Después de los meses de verano, las cañerías y desagües de las casas y garajes pueden encontrarse atascados por hojas, ramas y restos que hayan caído en este tiempo. Por este motivo, es aconsejable revisar los canalones superiores de las viviendas, bajantes de agua y sumideros para evitar que, en caso de lluvia, el agua no encuentre salida y se ocasionen estancamientos.
En caso de precipitaciones persistentes, cuando la vivienda se encuentre en sótanos, pisos bajos, tenga una azotea al descubierto o cuente con un lugar donde pueda almacenarse agua es conveniente disponer de una pequeña bomba de achique, que permita salir del paso mientras se estabiliza la situación o llegan los bomberos para evacuar el hidrante.