Se deberá cambiar los parquímetros del SER existentes al acabar la concesión actual
Los 1,1 euros que se paga por aparcar una hora en zona azul ya no disuaden tanto como antes. Los madrileños y visitantes parecen haberse acostumbrado a pagar por dejar el coche en el centro. El efecto desincentivador del servicio de estacionamiento regulado (SER) se diluye. Lo apunta el informe de 2010 sobre la movilidad de la ciudad, presentado la semana pasada, y también lo cree el Ayuntamiento de Madrid, que prepara un sistema de tarifas variable que hará más costoso aparcar en el centro, dentro de la M-30. Dejar el coche será más caro en zonas con mayor demanda (áreas de gran afluencia comercial, por ejemplo) y más barato en las menos demandadas; también costará más estacionar en días de gran congestión de tráfico, y se pagará más o menos en función del nivel de contaminación que se esté registrando en cada momento.
Al sistema se le conoce como SER inteligente y para que sea viable es necesario sustituir los actuales parquímetros por otros en los que se pueda introducir información sobre estado del tráfico, nivel de contaminación, demanda, etcétera, de manera que calculen el precio del aparcamiento en el momento de sacar el tique. Los contratos de las empresas concesionarias acaban en 2013, y será entonces cuando las nuevas adjudicatarias deberán introducir los parquímetros inteligentes. El alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, avanzó en su programa electoral que pretendía introducir "criterios ambientales" en el SER. Lo hará mediante este sistema, que encarecerá el precio del aparcamiento. Esta es una de las medidas que se incluirán en el plan de calidad del aire que prepara el Consistorio y que ha prometido acabar antes de fin de año.