Aún sin equipamiento ni personal
Elena G. Sevillano para elpais.com
Hoy cuesta imaginarlo, pero hace no demasiado tiempo uno podía ir caminando tan tranquilo por la avenida de Menéndez Pelayo, junto al Retiro, y sobresaltarse al oír los rugidos de un león. Allí estuvo hasta 1972, cuando se trasladó a la Casa de Campo, el zoo de la ciudad, conocido como Casa de Fieras. Hubo tigres, panteras, osos, jirafas y hasta elefantes, en lo que fue una de las atracciones más populares de la capital —llegaron a contarse hasta 200.000 visitantes en día festivo. Con el traslado de los animales, los pabellones se desmantelaron. La leonera, el edificio de dos plantas construido en la década de 1830 que albergó las jaulas de las fieras, se utilizó durante años como oficina municipal y luego quedó en desuso. Para cuando los arquitectos Jaime Nadal y Sebastián Araujo se pusieron manos a la obra, el edificio estaba “machacado”, dice este último.

