Sara Medialdea para abc.es
Comienza la cuenta atrás para el tercer intento de Madrid por alcanzar su sueño de ser sede olímpica: dentro de exactamente un año, la Asamblea General del Comité Olímpico Internacional (COI) decidirá en Buenos Aires qué ciudad organiza los Juegos de 2020. Las candidatas son Tokio, Estambul y Madrid. La capital lo intenta por tercera vez, y la alcaldesa, Ana Botella, confía en que sea la definitiva, porque «estamos más preparados que nunca». Por eso, apuesta por «soñar despierta», que es como se viven los mejores sueños, en un proyecto que, además, supondría una inyección de moral para un país atacado por una crisis voraz.

Las tres bazas del proyecto madrileño son la reutilización de las instalaciones, el legado que supondrá para la ciudad celebrar los Juegos y que éstos serán no sólo de Madrid, sino de toda España. Cómo afecte la crisis a esta situación es algo incierto, aunque la alcaldesa defiende que puede ser el estímulo que necesita España para salir del agujero: «Sería incalculable lo que supondría en creación de empleo y en apertura al mundo».
Comienza la cuenta atrás para el tercer intento de Madrid por alcanzar su sueño de ser sede olímpica: dentro de exactamente un año, la Asamblea General del Comité Olímpico Internacional (COI) decidirá en Buenos Aires qué ciudad organiza los Juegos de 2020. Las candidatas son Tokio, Estambul y Madrid. La capital lo intenta por tercera vez, y la alcaldesa, Ana Botella, confía en que sea la definitiva, porque «estamos más preparados que nunca». Por eso, apuesta por «soñar despierta», que es como se viven los mejores sueños, en un proyecto que, además, supondría una inyección de moral para un país atacado por una crisis voraz.
Las tres bazas del proyecto madrileño son la reutilización de las instalaciones, el legado que supondrá para la ciudad celebrar los Juegos y que éstos serán no sólo de Madrid, sino de toda España. Cómo afecte la crisis a esta situación es algo incierto, aunque la alcaldesa defiende que puede ser el estímulo que necesita España para salir del agujero: «Sería incalculable lo que supondría en creación de empleo y en apertura al mundo».