José Marcos para elpais.com
El 20 de mayo de 2009, el entonces ministro de Fomento, José Blanco (PSOE), y la entonces presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre (PP), presentaron a bombo y platillo un plan de infraestructuras ferroviarias que iba a suponer “un cambio radical” en la red de Cercanías regional.

Ignorando las señales que desde hacía un año abocaban a España a una crisis profunda y duradera, las dos Administraciones vendieron una remodelación total que recogía “la inmensa mayoría” de las peticiones del Gobierno regional.
Se acordó ampliar la red ferroviaria en 115 kilómetros y más de 25 estaciones (al menos 20 de ellas, en líneas de nueva creación). Se construirían cinco intercambiadores, y se remozarían 55 paradas del centenar existente. Fomento, que debía invertir 5.000 millones de euros en estas obras, prometió convertir el proyecto en una realidad en 2015.
El 20 de mayo de 2009, el entonces ministro de Fomento, José Blanco (PSOE), y la entonces presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre (PP), presentaron a bombo y platillo un plan de infraestructuras ferroviarias que iba a suponer “un cambio radical” en la red de Cercanías regional.
Ignorando las señales que desde hacía un año abocaban a España a una crisis profunda y duradera, las dos Administraciones vendieron una remodelación total que recogía “la inmensa mayoría” de las peticiones del Gobierno regional.
Se acordó ampliar la red ferroviaria en 115 kilómetros y más de 25 estaciones (al menos 20 de ellas, en líneas de nueva creación). Se construirían cinco intercambiadores, y se remozarían 55 paradas del centenar existente. Fomento, que debía invertir 5.000 millones de euros en estas obras, prometió convertir el proyecto en una realidad en 2015.