En nuestras rutas en bici hacia la zona de Miraflores de la Sierra hemos pasado varias veces por delante de una pequeña construcción en piedra que nos ha llamado la atención. Se trata de la ermita de San Blas.
La primera noticia que se tiene de esta ermita es del 13 de septiembre de 1641, día en el que se consagró. Cuenta la leyenda que existía un poblado en la zona llamado San Blas y que un día cayó en una olla una salamanquesa y el poblado entero murió envenenado. Nadie quiso vivir allí nunca más. La ermita, no obstante, sigue siendo testigo mudo de esos hechos... si es que realmente sucedieron.