Hace una semana pasé por la calle Turín, desgraciadamente famosa porque es el lugar donde aparcan los camiones que son constantemente asaltados por los delincuentes. Justo al pasar por allí, había un enorme trailer con las puertas traseras abiertas de par en par, los cierres destrozados y completamente vacío, prueba irrefutable de que los “amigos de lo ajeno” ya le habían hecho su visita puntual.
La noticia de los robos constantes en esa calle ya apareció hace un tiempo en los medios de comunicación y es sólo un reflejo más del clima de inseguridad que se vive en Parla.
A tenor de la hipócrita terminología y la teatral puesta en escena de los políticos a la hora de hacer un comunicado, cuando el alcalde afirma que Parla es una ciudad segura, la realidad que todos conocemos a pie de calle y en nuestros barrios, se empeña en demostrar todo lo contrario. Para desviar la atención se intenta hacer creer que esto pasa en todas partes, que hasta en los buenos barrios hay delincuencia, que si es fruto de la crisis, etc.