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Cambiar de coche puede ser un quebradero de cabeza. Y no tanto por elegir el modelo o hacer números, sino por todo el papeleo que conlleva. Transferencias, seguros, impuestos, revisiones, ITV, posibles gestiones con Tráfico y demás encantos burocráticos que se multiplican si el coche es de segunda mano. Mucha gente no tiene ni idea de la cantidad de trámites que se activan con un simple cambio de vehículo. Lo que parece un gesto tan común se convierte en una cadena de tareas que, o bien haces tú mismo dedicando tiempo, o delegas en gestorías que te cobran por ello.