Del 24 de noviembre hasta el 21 de febrero de 2010
El trabajo de Ricky Dávila se ha caracterizado por una fotografía en blanco y negro, y por una impactante utilización de la luz. Sus imágenes nunca dejan indiferente al público.
Sus imágenes neutras son la representación de situaciones de calma y estados de extraña armonía en sus personajes, mostrando imágenes que inquietan por su fragilidad y por su atemporalidad.
Nubes de un cielo que no cambia reinterpreta la ciudad de Bogotá presentada como un teatro de operaciones en el que la visión de fotógrafo y poeta crea una nueva geografía urbana en la que la capital colombiana sirve de coartada para la metáfora, visual y escrita, en un viaje de introspección de ambos autores.