Agenda mensual de conciertos
Cuando la música ha pasado a ser, físicamente hablando, poco más que un link para las generaciones que han crecido asistiendo a la muerte del formato físico, se hace ahora urgente reivindicarlo. Grabada o en vivo, he aquí los dos formatos para disfrutar de la música, para valorarla, para encontrarle el hueco que se merece en las preferencias de nuestra vida. Nada como el disco que te acompaña, que contiene música, si, pero también una información que, en el caso del vinilo, ocupa un volumen apreciable.
Quien esto escribe ha vivido con los vinilos adornado estantes, acompañándose con las imágenes de portada, las letras de las canciones, los créditos más o menos ingeniosos. Lo mismo ocurre con el formato “en vivo”. Por mucho que se perfeccionen las retransmisiones y por muy bien que veamos las actuaciones en el móvil o el IPad, nada sustituye a la efervescencia vital de situarte a pocos metros del cantante o el grupo que está actuando, de percibir su esfuerzo, de notar ese momento de inspiración que parece flotar en el ambiente, ese punto de “lo están consiguiendo” que viene a reforzar la percepción sensorial de lo que sucede sobre un escenario.