En 2013 se aplicará en casi toda la capital
Bruno García Gallo para elpais.com
Colocado entre la espada de sus estrecheces económicas y la pared de la insatisfacción ciudadana, el Ayuntamiento de Madrid ha empezado a cambiar su forma de evaluar los servicios municipales (que prestan otras empresas a cambio de dinero público) para mirar la ciudad desde la óptica de sus habitantes.
Así, sus técnicos empezarán en breve a recorrer las calles y parques en busca de calvas en el césped, ramas muertas en los árboles, pipas o papeles en el suelo, papeleras llenas a rebosar, etcétera. Irán poniendo una muesca en su informe por cada fallo que encuentren. Y si el resultado es tan deprimente como el que perciben los ciudadanos en algunas ocasiones, se castigará a la empresa responsable como más le duele (y más beneficia al Ayuntamiento): recortándole dinero del pago comprometido.