Noemí López Trujillo para abc.es
Tan solo quedan los cimientos de lo que hasta hace unos meses era conocida como la sede de Telefónica I+D. Decenas de miles de conductores que pasan por la A-2 y cientos de viandantes que cruzan el puente de Arturo Soria que une ambos lados de la autovía tienen grabada en su retina este edificio en obras. Todos saben que lo están reformando, pero desconocen para qué o cuándo finalizará la labor. Por ello, actualmente es famoso por ser «el edificio fantasma de Avenida de América».

El nombre oficial de este complejo de oficinas es «Madrid Business Capital» (MBC) y fue construido en los años 90. Ahora, tras su liberación por parte de Telefónica, el edificio está siendo reformado desde principios de 2012 por orden de su propietaria, la inmobiliaria Torre Rioja. Al principio parecía que consistiría en una simple actualización interior, pero ha resultado ser una reforma integral del inmueble, derribando incluso la fachada, de más de 200 metros lineales. Se han demolido todos los espacios exteriores, así como la planta baja y parte de los sótanos para ampliar al máximo el espacio de aparcamiento. Por ello, a simple viste, sólo queda la estructura ósea de la edificación –cuya superficie es de 40.000 metros cuadrados–, nada de la «carne» que lo recubría hasta ahora.
Tan solo quedan los cimientos de lo que hasta hace unos meses era conocida como la sede de Telefónica I+D. Decenas de miles de conductores que pasan por la A-2 y cientos de viandantes que cruzan el puente de Arturo Soria que une ambos lados de la autovía tienen grabada en su retina este edificio en obras. Todos saben que lo están reformando, pero desconocen para qué o cuándo finalizará la labor. Por ello, actualmente es famoso por ser «el edificio fantasma de Avenida de América».
El nombre oficial de este complejo de oficinas es «Madrid Business Capital» (MBC) y fue construido en los años 90. Ahora, tras su liberación por parte de Telefónica, el edificio está siendo reformado desde principios de 2012 por orden de su propietaria, la inmobiliaria Torre Rioja. Al principio parecía que consistiría en una simple actualización interior, pero ha resultado ser una reforma integral del inmueble, derribando incluso la fachada, de más de 200 metros lineales. Se han demolido todos los espacios exteriores, así como la planta baja y parte de los sótanos para ampliar al máximo el espacio de aparcamiento. Por ello, a simple viste, sólo queda la estructura ósea de la edificación –cuya superficie es de 40.000 metros cuadrados–, nada de la «carne» que lo recubría hasta ahora.
Compremos estas Navidades, si es que nos dejan y llegamos a fin de mes, a pequeñas empresas y autónomos locales (la vecina que vende por catálogo o por Internet, el artesano que hace bisutería, la amiga que tiene una tienda en el barrio, el pastelero que hace los turrones artesanos, el chico que vende en el mercado, el tapicero que arregla vuestros sofás...) seguro que lo están pasando mal y de los pequeños gestos nacen los grandes cambios.