Los síntomas más frecuentes son falta de interés por realizar actividades que antes nos gustaban, tristeza, apatía, aparición de insomnio o hipersomnia (la necesidad de dormir demasiado), problemas de concentración, irritabilidad, mal humor y, en algunos casos, trastornos de la alimentación.
La principal responsable de esta alteración es la melatonina, una hormona encargada de regular el sueño o la temperatura corporal. La producción de melatonina aumenta con la reducción de la luz solar y este incremento provoca una bajada de serotonina conocida como la hormona de la felicidad. El resultado de mayores niveles de melatonina y menores de serotonina es la aparición de la apatía, el cansancio, la somnolencia o la tristeza.
Si a los factores hormonales unimos los cambios climáticos, como la llegada de la lluvia y el frío, la disminución de las horas solares o la incorporación a la rutina y obligaciones diarias con la consiguiente reducción del contacto personal con amigos y familia, la consecuencia es la aparición de la astenia otoñal.



El número medio de afiliados extranjeros a la Seguridad Social en la Comunidad de Madrid alcanzó los 333.233 en septiembre, lo que supone un crecimiento interanual del 2,57%. En toda España, la media de afiliados extranjeros se situó en 1.645.874.