La Comunidad de Madrid ha declarado Bien de Interés Cultural (BIC), en la categoría de Sitio Industrial, la antigua fábrica de cerveza El Águila, ubicada en el distrito de Arganzuela de la capital, uno de los edificios más emblemáticos y mejor conservados de la arquitectura industrial madrileña de principios del siglo XX.
Actual sede del Archivo y la Biblioteca Regional, el complejo, de estilo neomudéjar, fue diseñado en 1912 por el arquitecto Eugenio Jiménez Corera, quien empleó un sistema de construcción basado en el uso expresivo del ladrillo macizo, característico de este tipo de edificaciones industriales.
Con esta declaración, el Ejecutivo autonómico garantiza la conservación de los elementos arquitectónicos originales de los siete pabellones que integran el conjunto. Entre los preservados destacan los muros perimetrales de la fachada, las cubiertas de madera del pabellón de los primeros silos y, de forma parcial, las correspondientes a la zona destinada a maltería.
En el centro de la parcela se situaba el inmueble visualmente más voluminoso, actualmente convertido en Archivo Regional. El sector oeste albergaba el área de maltería, que ahora la Biblioteca Regional Joaquín Leguina. Era en este espacio donde se desarrollaba buena parte del proceso de elaboración previo a la fermentación y el embotellado. Por su parte, el ala este se destinaba a las bodegas, un edificio de tres alturas dedicado al envasado y almacenamiento del producto.
El inmueble comparte apariencia exterior con otros coetáneos que se levantaron en el Madrid industrial de aquellos años, como los antiguos almacenes de Tabacalera (1891) o la fábrica de Mahou en la calle Amaniel (1892).
Cervezas El Águila, S. A. llegó a tener, en la segunda década del siglo XX, un 25% de cuota de mercado en su sector. Durante la Guerra Civil fue incautada por el gobierno de la República y, tras el conflicto, la propiedad fue recuperada, iniciándose distintas ampliaciones para adaptarse a las nuevas necesidades productivas, entre ellas la elevación del área de botillería y la construcción de un edificio de talleres en la esquina de las calles Bustamante y Vara del Rey.
A finales de los años 60 entró en funcionamiento la nueva fábrica en San Sebastián de los Reyes, conviviendo ambas hasta que cesa la actividad en la capital a mediados de la década de los años 80. El conjunto permaneció sin uso hasta 1993, cuando pasó a integrarse en el patrimonio del Ejecutivo regional.






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