Compremos estas Navidades, si es que nos dejan y llegamos a fin de mes, a pequeñas empresas y autónomos locales (la vecina que vende por catálogo o por Internet, el artesano que hace bisutería, la amiga que tiene una tienda en el barrio, el pastelero que hace los turrones artesanos, el chico que vende en el mercado, el tapicero que arregla vuestros sofás...) seguro que lo están pasando mal y de los pequeños gestos nacen los grandes cambios. Hagamos que el beneficio llegue a personas cercanas y no a grandes multinacionales para que de este modo nuestro dinero se distribuya a más personas y más cercanas a nosotros que aquellas que se lucran en paraísos fiscales.
Y a la hora de pagar... no paguéis con tarjeta de débito/crédito, para evitar el lucro de bancos y multinacionales financieras (Dependiendo de con que tarjeta pagues les pueden aplicar comisiones de hasta un 6%).
Apoyemos a la gente, apoyemos negocios locales que vendan cosas de producción local. Si puedes y te apetece echa una mano a tu vecino, que lo estará pasando fatal (es un pequeño esfuerzo y encima no te va a costar ni un céntimo). Usemos uno de los únicos poderes que nos quedan: ser un consumidor consciente y responsable, el dinero que se gasta en estos negocios repercute muy pronto en todos nosotros.
Muchas Gracias,
Luis.