Jaime G. Treceño y Roberto Bécares para elmundo.es
Desde hace apenas unos días los conductores de la A-1, carretera de Burgos, han sentido en sus carnes lo mismo que los que a diario recorren la A-2, carretera de Barcelona, o la A-6, carretera de A Coruña. Unos operarios han instalado una caja que a todas luces tiene el aspecto de un radar.

A finales del pasado año, se instalaba en el lateral del kilómetro 15,9 de la A-2, sentido entrada, un medidor de velocidad; más tarde y más adelante una señal azul de grandes dimensiones advirtiendo de la existencia del medidor y, finalmente, se ponía en marcha el aparato que cuando sobrepasas el límite de velocidad, 80 km/hora, dispara un flash para que la foto que obtenga tenga la máxima calidad. No para inmortalizar el momento, sino para identificar con las máximas garantías al infractor para sancionarlo.
Desde hace apenas unos días los conductores de la A-1, carretera de Burgos, han sentido en sus carnes lo mismo que los que a diario recorren la A-2, carretera de Barcelona, o la A-6, carretera de A Coruña. Unos operarios han instalado una caja que a todas luces tiene el aspecto de un radar.

A finales del pasado año, se instalaba en el lateral del kilómetro 15,9 de la A-2, sentido entrada, un medidor de velocidad; más tarde y más adelante una señal azul de grandes dimensiones advirtiendo de la existencia del medidor y, finalmente, se ponía en marcha el aparato que cuando sobrepasas el límite de velocidad, 80 km/hora, dispara un flash para que la foto que obtenga tenga la máxima calidad. No para inmortalizar el momento, sino para identificar con las máximas garantías al infractor para sancionarlo.




