Unas recomendaciones básicas para llegar a meta
Por fin ha llegado la gran cita deportivo-festiva del final de año. Antes de tomar las doce uvas, de felicitar a tu cuñado o de bailar merengue en la fiesta que organizan tus vecinos ecuatorianos, muchos madrileños cumplen desde hace años con un ritual inexcusable: correr la San Silvestre Vallecana.
Algo debe tener esta prueba atlética que trasciende lo meramente deportivo para convertirse en un acontecimiento festivo que empieza a ser conocido a escala planetaria. Los telediarios del 1 de enero suelen abrir con el concierto de año nuevo, el fin de año en Times Square y la marea de color de la San Silvestre Vallecana. Para que os hagáis una idea, ya ni la mítica carrera de Sao Paulo (Brasil) supera a la prueba madrileña catalogada con la etiqueta de plata por la IAAF. El crecimiento y difusión mundial de esta prueba está respaldado por el hecho de que una multinacional del deporte como Nike haya apostado fuerte por patrocinar desde hace años a esta carrera.