Buenas. Han pasado unos días desde la inauguración de esta sección de la orilla del río Manzanares sobre la estructura soterrada de la M-30. No paro de leer alabanzas al respecto. Nada sorprendente; había mucha espectación. Sobre todo después de pasarnos años teniéndolo todo hecho unos zorros. Pero como prefiero formarme mi propia opinión decido acercarme a la zona cámara en mano para comprobarlo con mis propios ojos.
Soy consciente de que habrá detalles sin rematar, que los palitos de hoja caduca mostrarán un aspecto triste porque estamos todavía en invierno y que el día está nublado, el cielo plomizo, con lo que el panorama quedará notablemente deslucido.
Me acerco al lugar descendiendo por la habitualmente desierta de peatones Avenida de Portugal. La imponente perspectiva con el Palacio Real y los edificios de la Plaza de España dominan mi atención.
Hay algo abajo del todo que destaca con color blanco. Veámoslo más de cerca.