Decir Alcorcón en Madrid es hablar de periferia, a pesar de que está a solo 13 kilómetros del centro y a 15 minutos en metro, similar a la distancia que separa el centro de Manhattan en Nueva York del centro de Brooklyn (Park Slope). Sin embargo, Enrique Cascallana (PSOE), el alcalde socialista desde 2003 de este municipio del sur de Madrid con casi 170.000 habitantes, se propuso hace años poner a "su ciudad" en el mapa. Ha pasado de ser una ciudad dormitorio del llamado cinturón rojo a convertirse en un municipio equipado y en un lugar asequible para la población joven, que puede adquirir pisos de 90 metros cuadrados con trastero y garaje por 120.000 euros. De momento se han entregado 5.000 pero están ya en construcción 15.000 más y se han creado 500 plazas de aparcamiento.
Esta cuestión inmobiliaria, que aparentemente podría alejarse del plano cultural, es vital para entender la estrategia de este alcalde que sin gastar un euro de las arcas municipales ha invertido las plusvalías obtenidas por la Empresa Municipal de Gestión Inmobiliaria (EMGIASA) en cultura. Un total de 117 millones de euros con los que ha puesto a funcionar ya una red de 5 centros cívicos (con teatro, salas de danza, talleres de cocina...) por todo Alcorcón y, como colofón, está construyendo CREAA, un macroespacio artístico de 66.000 metros cuadrados en la entrada sureste del municipio y con el metro en la puerta (Parada de Joaquín Vilumbrales, línea 10). Este complejo cultural tendrá un auditorio con capacidad para más de 1.400 personas, un circo estable y escuelas de formación en distintas disciplinas artísticas.