La inmigración
“un auténtico desafío político que el PSOE no va a rehuir y una gran oportunidad para el enriquecimiento cultural, el desarrollo económico, el rejuvenecimiento de nuestra sociedad y la innovación, y porque nos hace a todos y a todas más personas”. Son reflexiones de Jaime Lissavetzky, candidato socialista a la Alcaldía de Madrid.

Lissavetzky ha participado en el acto de presentación del informe
“La contribución de la inmigración en España”, de la Fundación Ideas, junto a Elena Valenciano y Jesús Caldera. En su opinión, la diversidad es y debe ser un valor.
“Esta idea de diversidad impregna nuestra vida cotidiana, nuestra ciudad”, ha señalado. Por lo tanto,
“las ciudades contemporáneas han de tener la función activa de definirse como catalizadoras de la diversidad”.
Crecimiento espectacular de la población, pero menos recursos
La inmigración en Madrid ha tenido un crecimiento espectacular en los últimos 25 años. En 2011, el 16,9% de los residentes en esta ciudad son inmigrantes.
“Esto plantea retos”, destaca el candidato socialista, para quien
“hay que favorecer el acceso a los recursos de todos y de todas, los antiguos vecinos de Madrid y los nuevos habitantes de la ciudad”.
Lissavetzky entiende que
“para el gobierno de Gallardón, la inmigración no ha sido una prioridad”. De hecho el refuerzo de servicios sociales y los servicios específicos para favorecer la integración han disminuido de 2008 a 2011 en un 22,7%. Y en cooperación al desarrollo se ha pasado del 0,33 al 0,02% en este mismo periodo.
El candidato socialista ha explicado algunas de las propuestas que lleva en su programa electoral en relación con los inmigrantes, como fomentar y ampliar el Foro de Madrid del
diálogo y la convivencia; trabajar en el refuerzo de
acogida; ampliar la
red de servicios sociales; fortalecer la
participación real; apoyar a los procesos de
inserción y autoempleo; fomentar el
tejido asociativo; formación a los
funcionarios municipales en temas ligados a multiculturalidad; volver a la senda del
codesarrollo y la cooperación internacional y fortalecer las
relaciones con las Embajadas que tienen sede en Madrid.
Entiende Lissavetzky que
“todas estas actuaciones espero que hagan de Madrid una sociedad más inclusiva, más justa y más cohesionada”.