Bruno García Gallo para elpais.com
En 2007, iba a ser un rascacielos circular de 120 metros de altura junto a las cuatro torres del paseo de la Castellana. Un “ambicioso” centro de convenciones con capacidad para 30.000 personas. “Un gran sol artificial que iluminará la ciudad, ¡Madrid, donde no se pone el sol!”, glosa aún el Ayuntamiento en Internet. Hoy, sin embargo, es un inmenso agujero que amenaza con venirse abajo si no recibe el mantenimiento adecuado de forma urgente. Un agujero literalmente, y un agujero económico para el Ayuntamiento, que ni siquiera ha logrado convertirlo, como pretendía, en un aparcamiento subterráneo para ir saliendo del paso mientras decide qué hacer allí. Un informe del área de Hacienda al que ha tenido acceso EL PAÍS señala que la situación “debe ser resuelta lo antes posible”, y vierte dudas sobre la seguridad de la instalación a corto plazo. El coste del proyecto “es inasumible” y “sería imprescindible” cambiar su uso.
Los arquitectos Emilio Tuñón, Luis Mansilla y Matilde Peralta ganaron en 2007 el concurso de ideas convocado por el anterior alcalde y ahora ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón. El edificio, de 200.000 metros cuadrados, iba a costar 300 millones de euros. La primera fase de las obras se adjudicó en abril de 2009 a la constructora Acciona por 16 millones. Debía hacer, en el plazo de un año, el agujero en el que poner los cimientos. Entre tanto, se convocarían el resto de concursos para concluir el edificio. Pero un año después, en mayo de 2010, lo que pasó es que Gallardón suspendió las obras.
Los arquitectos Emilio Tuñón, Luis Mansilla y Matilde Peralta ganaron en 2007 el concurso de ideas convocado por el anterior alcalde y ahora ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón. El edificio, de 200.000 metros cuadrados, iba a costar 300 millones de euros. La primera fase de las obras se adjudicó en abril de 2009 a la constructora Acciona por 16 millones. Debía hacer, en el plazo de un año, el agujero en el que poner los cimientos. Entre tanto, se convocarían el resto de concursos para concluir el edificio. Pero un año después, en mayo de 2010, lo que pasó es que Gallardón suspendió las obras.