Unos palos de golf comprados por un matrimonio mexicano durante sus vacaciones, un triciclo usado una única vez porque su propietario de menos de un metro de altura prefería no dar pedales o un baúl empleado por un padre en sus maniobras militares y depositado por su hijo en un punto limpio. Estos son algunos de los 26.709 objetos que esperan una segunda vida gracias al servicio municipal gratuito ReMAD y cuya cifra en solo un año se ha más que duplicado.