Esta realidad ya había sido investigada por el Área de Familia y Servicios Sociales en un estudio realizado el pasado año 2009, en colaboración con la Universidad Complutense, sobre los conflictos de la vida cotidiana que generan violencia en los hogares. El estudio concluía que las dificultades económicas afectan en muchas familias a la estabilidad de la pareja ya que, además de influir en los aspectos materiales, lo hace también en las relaciones afectivas y en los estados psicológicos de los miembros de la familia.
Este tipo de problemas se dan en todos los grupos sociales, según se ha observado. En las clases con mayor poder adquisitivo, porque no logran adaptarse a una crisis coyuntural y, en el resto, porque los ingresos disminuyen y no son suficientes.