Elena G. Sevillano para elpais.com
Y de primero, skyline monumental. El Ayuntamiento de Madrid promocionaba así el concurso público que acababa de sacar en julio de 2011 para construir el primer restaurante de Madrid Río después de adjudicar concesiones para quioscos y cafeterías. “Se situará junto al bulevar de la avenida de Portugal, con vistas al Palacio de Oriente, la catedral de La Almudena y San Francisco El Grande”, añadía la nota. Un edificio de 420 metros cuadrados —ahora son 430, según la nueva información municipal— con capacidad para 150 comensales y “una terraza abierta que le convierte en un mirador privilegiado”. Las vistas son tan espectaculares que la Plataforma Salvemos la Casa de Campo considera que no deben ser exclusivas de quien entre y consuma: denuncia que “impacta de forma grosera la vista más emblemática de Madrid”.

Pero no es ese el único foco de polémica. El edificio, aún en construcción, se encuentra en la frontera del Bien de Interés Cultural (BIC) del Sitio Histórico de la Casa de Campo. Los planos que publicó la Comunidad de Madrid cuando aprobó esta protección, en julio de 2010, muestran que el restaurante, situado en la confluencia de la avenida de Portugal con el carril bici de Madrid Río, está, al menos en parte, dentro de los límites originales del sitio histórico calificado como BIC y, en su totalidad, dentro del área del “entorno de protección”. “Justo sobre lo que fue el cauce del entubado del Arroyo Meaques y rozando los límites de la Huerta de la Partida de la Casa de Campo”, precisa la plataforma.
Y de primero, skyline monumental. El Ayuntamiento de Madrid promocionaba así el concurso público que acababa de sacar en julio de 2011 para construir el primer restaurante de Madrid Río después de adjudicar concesiones para quioscos y cafeterías. “Se situará junto al bulevar de la avenida de Portugal, con vistas al Palacio de Oriente, la catedral de La Almudena y San Francisco El Grande”, añadía la nota. Un edificio de 420 metros cuadrados —ahora son 430, según la nueva información municipal— con capacidad para 150 comensales y “una terraza abierta que le convierte en un mirador privilegiado”. Las vistas son tan espectaculares que la Plataforma Salvemos la Casa de Campo considera que no deben ser exclusivas de quien entre y consuma: denuncia que “impacta de forma grosera la vista más emblemática de Madrid”.
Pero no es ese el único foco de polémica. El edificio, aún en construcción, se encuentra en la frontera del Bien de Interés Cultural (BIC) del Sitio Histórico de la Casa de Campo. Los planos que publicó la Comunidad de Madrid cuando aprobó esta protección, en julio de 2010, muestran que el restaurante, situado en la confluencia de la avenida de Portugal con el carril bici de Madrid Río, está, al menos en parte, dentro de los límites originales del sitio histórico calificado como BIC y, en su totalidad, dentro del área del “entorno de protección”. “Justo sobre lo que fue el cauce del entubado del Arroyo Meaques y rozando los límites de la Huerta de la Partida de la Casa de Campo”, precisa la plataforma.