martes, 26 de julio de 2011

El restaurante con terraza del Palacio de Cibeles abre en septiembre

Seguramente con el hostelero Adolfo Muñoz al mando

Elena G. Sevillano para elpais.com

El restaurante con terraza del Palacio de Cibeles abre en septiembre
Las palabras clave eran "prestigio" y "calidad". El Ayuntamiento de Madrid buscaba, para el restaurante con terraza del Palacio de Cibeles, un buen cocinero que además fuese un chef mediático, con reconocimiento internacional. El concurso valoraba contar con un premio nacional de gastronomía, alguna estrella Michelín o algún sol de la Guía Repsol. Y en parte lo ha conseguido. El hostelero Adolfo Muñoz, propietario de varios restaurantes en Toledo, se encargará de la restauración de Cibeles. La oferta con la que se presentó al concurso aún se está estudiando, pero no tiene competencia. Otro licitador fue rechazado porque no cumplía las condiciones.

Adolfo gestionará mediante una concesión de cinco años la cafetería de Cibeles, en la segunda planta del edificio, y el restaurante, en la sexta, que cuenta con una terraza de más de 400 metros cuadrados y vistas a la Cibeles, Alcalá, la Gran Vía y Recoletos.

El restaurante con terraza del Palacio de Cibeles abre en septiembre
El canon anual mínimo que exige el Ayuntamiento es de 347.000 euros. Tanto la cafetería como el restaurante abrirán el 15 de septiembre, según las previsiones municipales. El Consistorio les exigirá "rapidez y eficacia", según los pliegos de condiciones del concurso, teniendo en cuenta la "previsible gran afluencia de público" que tendrán.

Adolfo Muñoz empezó en el negocio de la restauración con una cafetería en los años setenta y hoy el Grupo Adolfo gestiona los restaurantes Adolfo y La Perdiz en el centro de Toledo, una tienda con degustación de productos delicatessen, los Viñedos Cigarral Santa María (restaurante y bodega donde elabora el vino Pago del Ama), el restaurante Belvís, en un hotel de cinco estrellas, y la Escuela de Hostelería de Toledo. Es premio nacional de Gastronomía al mejor profesional de la restauración española en 1997 y su restaurante Adolfo tiene dos soles de la Guía Repsol.

El restaurante con terraza del Palacio de Cibeles abre en septiembre La cafetería del Palacio de Cibeles, o bar -puede abrir hasta las dos de la madrugada- , de la segunda planta tiene capacidad para 50 personas, más otras 11 en la barra. Estará al lado de los mostradores de atención al público y de una zona de descanso con sillones y conexión wifi y se accederá directamente desde el espacio multicultural del edificio. El Ayuntamiento vigilará que los precios no se disparen: debe tener "una buena relación calidad-precio", aseguran los pliegos de condiciones. En el concurso se ha valorado que ofrezca alimentos preparados (sándwiches o ensaladas) y que tenga menú diario.

La advertencia sobre el precio no aparece de forma tan clara en el caso del restaurante, que tiene una sala interior con aforo para 92 personas y una terraza para otras 120. "Se busca una propuesta imaginativa, ejemplar y contemporánea, para poder convertirse en una referencia de la ciudad", dicen los pliegos. Cuando abra el restaurante los visitantes podrán contar, además del situado en la octava planta, con otro mirador, ya que el concesionario está obligado a permitir el acceso a la terraza para contemplar las vistas aunque no se consuma nada.

Tanto el bar como el restaurante estarán abiertos siempre. El Ayuntamiento les prohíbe cerrar "ningún día del año". Tampoco contarán con ingresos extra como la venta de tabaco o la explotación de máquinas expendedoras o recreativas. Ambas cosas quedan prohibidas. El Ayuntamiento quiere que los dos puntos de restauración participen en las actividades culturales del Palacio de Cibeles "con iniciativas de corte audaz y experimental en el campo de la gastronomía". Entre otras cosas, organizarán presentaciones de libros, catas y jornadas gastronómicas.

4 comentarios:

  1. Restaurante Palacio de Cibeles, estuve ayer comiendo con mi marido y mi cuñada. Estuvimos esperando a que nos trajeran la carta más de 1/2 hora, luego una carta absolutamente rídicula pero comparado cuando nos trajeron los platos que pedimos es un anuncio. Es absolutamente una estafa, estoy acostumbrada a comer en todo tipo de restaurantes de una categoria inferior hasta la mas superior y en todos los años de mi vida no me había sentido tan estafada. Es una vergüenza que las personas que hacen publicidad del restaurante no se pasen antes a comer y así pueden comprobar lo que digo. A la hora de pagar nos cobraban 3 botellas de agua, cuando lo único que hicieron cuando nos sentamos a la mesa es servirnos agua de una botella abierta. ES UNA VERGÚENZA, que se pase el Sr. Alcalde y comprueba lo que digo.

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  2. Cristina tiene toda la razón. Yo hice una reserva y cuando llegué puntualmente me dijeron que tenía que esperar 15 minutos. En acceso al restaurante no había nadie para antender y encima no disponen de barrar donde esperar tomando algo. Me fui a la terraza a pasar frío y me sirvieron un agua mientras esperaba mi mesa. Cuando me marché comprobé que ¡ME HABÍAN COBRADO HASTA EL AGUA DE CORTESÍA! El menú fue escaso y falto de imaginación y el vino lo servían con cuenta gotas -se llevan la botella-. Tuve que requerir agua y no nos servían. Efectivamente, es una auténtica estafa y, además es muy oscuro y la gente un poco rancia. Lo siento, fui ilusionada y salí decepcionada: no lo recomiendo.

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  3. Buenos días

    Por favor agradecería si alguienme pudiese facilitar la web del nuevo restaurante con terraza Cibeles.

    Muchas gracias

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  4. He estado con mi mujer, hemos tomado el menú degustación.
    Una pena, al cabo de 45 minutos tenemos el primer plato sobre la mesa, una crema de guisantes con 2 torreznos en el centro (Thermomix y poco más)
    Luego nos llega un bacalao bastande desabrido y luego dos trocitos de presa ibérica (un poco de plancha y poco más).

    El postre un mazapán muy rico. Con respecto a la bebida, pedimos un verdejo, el maitre nos aconseja el vino y nos pone un vino verdejo seco y de barrica y nos cobra 45 euros la botella (sin avisar). A mi mujer no le gusta, pide una copa de verdejo normal y no nos bebemos la botella. Nos cobran además 6 euros/copa.

    Total pagamos 150 euros y no cenamos.

    El servico muy lento. Lo único que vale es ver la terraza.

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