Del 3 de diciembre de 2009 al 10 de enero de 2010
Blancanieves Boulevard es un espectáculo musical ambientado en los modernos años 20, que relata una historia de aventuras apasionante, entrañable y cargada de humor. A ritmo de gran musical, este espectáculo de dos horas de duración dirigido a todos los públicos, cuenta con 25 actores que interpretan 120 personajes diferentes. Incluye coreografías espectaculares, acrobacias, 8 cambios de decorados, proyecciones, efectos especiales, 130 escenas de luz, 17 canciones de diferentes estilos, etc.
Un espectáculo para toda la familia, de los mismos creadores de “Antígona tiene un plan” y “En nombre de la infanta Carlota”, Jana Producciones ha dedicado casi dos años a diseñar, componer y producir esta apasionante historia de aventuras a ritmo de gran musical. Gracias a sus ocho decorados diferentes y numerosos efectos especiales de luz y sonido, Blancanieves Boulevard convierte el escenario del Teatro de Madrid, durante dos horas, en un mosaico de música, color y magia. El público se sumerge en los años 20 llenos de sorprendentes personajes.
La libertad elemental de andar, de elegir el rumbo de nuestros pasos, la libertad de ir al encuentro de los otros es el fundamento de la vida en común. Las ciudades y los pueblos se han fundado sobre esta libertad. Necesitamos la calle, los caminos, las plazas, el espacio público, para que nos permitan no olvidar que los demás también existen, que los demás no son faros en dirección opuesta, ni protagonistas de una noticia, sino cuerpos y vidas semejantes, esos cuerpos y esas vidas que dan sentido a todos nuestros actos.
Cada hombre, cada mujer, cada anciano y cada niño que sale a la calle están decidiendo no sólo la calidad de su vida, sino también la calidad de la vida de su entorno. Está afirmando que no cree en el aislamiento ni en el individualismo. Está eligiendo un mundo donde haya espacios comunes. Por el contrario, una existencia únicamente vivida en cajas privadas, en pisos, en coches, en ordenadores y televisores fomenta la ilusión de que es posible ser feliz en medio de la muerte, en soledad. Ninguna situación humana es gratuita: cuando se obliga a una mujer mayor a quedarse en su casa porque no puede sortear las aceras altas, los coches mal aparcados, la prisa de los semáforos, se está eligiendo una sociedad injusta con los más débiles. Cuando se convierte la calle en un lugar de grave riesgo físico para los niños y se les fuerza a permanecer aislados a la vuelta del colegio, se está negando el aprendizaje de lo comunitario. Los peatones no estamos dispuestos a aceptarlo. No nos parece justo ni bueno que no haya espacios públicos para la calma, que sea imposible caminar con tranquilidad en unas calles invadidas por el estruendo, por la hostilidad.