domingo, 6 de septiembre de 2009

3ª Vuelta nocturna al Anillo. Luces y sombras

Ayer, sábado 5 de septiembre de 2009, un numeroso grupo de ciclistas nos reunimos a las 22.00 horas en la estación de Metro de Aluche, para recorrer en grupo el Anillo Verde Ciclista durante la noche.

Se trataba de la 3ª edición de la Vuelta Nocturna al Anillo Verde Ciclista de Madrid, un evento organizado por los chicos de 3ike con sus bicicletas reclinadas, pensado para disfrutar de la tranquilidad de un Madrid nocturno, a lo largo de los 65 kilómetros del Anillo Verde Ciclista. En esta ocasión circularíamos bajo la luz de la luna llena y con una temperatura ideal para pedalear.

La convocatoria fue todo un éxito. Si en la primera edición fueron unos 100 ciclistas los que se juntaron para dar la vuelta al Anillo, y en la segunda un número algo menor (debido al puente de mayo), en esta ocasión fuimos cerca de 200 ciclistas los que nos animamos a hacer deporte en compañía.



Para llegar hasta Aluche algunos optamos por el Metro, y otros como MiguelS, por venir pedaleando desde su casa. También nos acompañaron algunos de nuestros lectores: habituales: Iván, Antonio y Miguel Ángel.

Después de la "foto de grupo", algo después de las 22:00 horas, salimos hacia la Casa de Campo para realizar el primero de los tramos de la ruta. Los organizadores habían dividido el Anillo en tramos, y preparado paradas cada 15 kilómetros para poder descansar y reagrupar a todos los componentes del numeroso grupo.

El primer tramo era uno de los más divertidos, discurriendo por la Casa de Campo en total oscuridad. La mayoría de los ciclistas iban bien preparados con varias luces en sus bicis y muchos también en el casco. La seguridad de ir acompañado por cerca de 200 ciclistas es importante para cruzar la Casa de Campo a estas horas, porque quizás en solitario sea algo más que una aventura.

Precisamente ahí radica el principal atractivo de la Vuelta Nocturna: permite conocer y disfrutar de todo el recorrido con la seguridad que confiere moverse en grupo, y al mismo tiempo, lo divertido que resulta participar en una salida numerosa en bicicleta.

En esta zona conseguimos colocarnos en cabeza, y allí nos mantuvimos tirando del grupo. Al llegar al Lago, un pinchazo de uno de los ciclistas hizo que se produjera la primera parada de la noche para ayudarle.


Entre los ciclistas estaban los de bicicrítica siempre con ganas de juerga, había bicis "discoteca-móvil", bicis reclinadas con el ciclista cerca del suelo, bicis elevadas con el ciclista a de más de 2 metros de altura, bicis con transportín (llevando un perro que nos acompañó todo el camino)… unos iban más rápido y otros más lentos, unos parecía que iban de competición, y otros a un ritmo de lento paseo. Eso es un problema cuando se va en grupo, porque al final hay que esperar a los más lentos, y la ruta se hace interminable.

Pasada la Casa de Campo, nos dirigimos bordeando el Manzanares hasta la primera parada en el Puente de San Fernando. En este descanso, de algo más de 20 minutos se fueron juntando los que se habían quedado rezagados por el camino. Aprovechamos para comer algo y prepararnos para el siguiente tramo, que sería mucho más duro.


El segundo tramo era el más duro de la Vuelta al Anillo. Si el primero era continua bajada, ahora tocaba subida tras subida hasta la siguiente parada, prevista en Las Tablas, el kilómetro 0 del Anillo.

La primera subida, en la calle de Arroyofresno ya dejó a mucha gente atrás, pero más dura fue la del muro de Montecarmelo, en el que algunos ciclistas se bajaron de la bici para subirlo a pie. Ahí empezaron a marcarse grandes diferencias. No es que yo suba bien, pero me mantuve cerca de los de cabeza en este tramo. Algunos me fueron adelantando, y al llegar a la parada de Las Tablas, los primeros solo me habían sacado unos minutos. La verdad es que no podía quejarme porque durante más de 45 minutos siguieron llegando ciclistas rezagados.

A la Vuelta Nocturna acudían ciclistas experimentados que suelen hacer el Anillo casi todos los fines de semana en poco más de tres horas, y otros ciclistas que nunca habían hecho el Anillo completo y esta era su primera vez. Las diferencias se notaban desde la primera cuesta.

En esta segunda parada estuvimos casi una hora descansando y esperando a los más lentos que cerraban el pelotón. Como decía alguno de nuestros acompañantes, "estábamos más tiempo parados que circulando", y eso también cansa y aburre un poco.


Después de descansar, comer algo, y reponer el agua de los bidones (esta es una de las pocas áreas de descanso con fuente en funcionamiento), el grupo completo emprendió la marcha hacia la tercera parada, pasada la Peineta.

El tramo de Sanchinarro lo hicimos gran parte por la calzada, porque los continuos cruces al cento y al lateral nos cortaban el ritmo. Luego hasta el Juan Carlos I, una zona tranquila con algunas cuestas y bastantes bajadas para descansar. Aquí se retiraron hacia sus respectivos domicilios Ivan y MiguelS, que ya habían realizado su Anillo completo.

El tramo antes de llegar a la Peineta, circulando por la calzada es peligroso de día, y también de noche. Por suerte, al ir en grupo nos sentíamos más seguros. Además estaban en fiestas en la Elipa, y por consejo de la policía municipal nos tocó dar un rodeo para evitarlas.

La tercera parada estaba pensada al pasar La Peineta, al volver a entrar al Anillo. Aunque todavía seguíamos más de cien ciclistas en el grupo, había gente muy tocada y se iba acumulando mucho retraso con los rezagados. Otra media hora de parada.


El siguiente tramo, de unos 10 kiómetros, con bastantes bajadas, y sólo un par de repechos nos llevaría hasta Entrevías. La larguísima bajada junto al parque lineal de Palomeras, en Vallecas, me permitió ponerme a más de 50 km/h. La velocidad y el aire fresco de la noche al menos servían para despertarme del letargo.

Antres de cruzar bajo el puente de Entrevías, parada de reagrupamiento y para evitar que alguien continuase por el Anillo. A partir de aquí el grupo se desviaría para evitar pasar por el Parque Lineal del Manzanares, cerrado por la noche.


Después de esperar más de 20 minutos, y tras el aviso de que había algún ciclista que había pinchado y se retrasaría un cuarto de hora más, nosotros decidimos seguir camino hacia nuestras casas. En realidad ya teníamos pensado separarnos del grupo para dirigirnos hacia Atocha. Un buen grupo decidió seguirnos.

Seguimos por la avenida de Entrevías hasta Méndez Álvaro. En este punto el grupo seguía a través del parque de Tierno Galván hacia Legazpi para volver al Anillo y seguir hacia el punto de origen en Aluche.

Nosotros seguimos recto por Méndez Álvaro hacia Atocha para volver a nuestras casas. Miguel Ángel se retiró hacia el Pasillo Verde, y yo seguí hacia el norte de Madrid. Tras guardar la bici logré acostarme, bastante cansado, sobre las 5:00 de la mañana. Seguro que algunos todavía seguían pedaleando.

La 3ª Vuelta nocturna al Anillo ha sido un divertido paseo nocturno en bici, y todo un éxito de participación.

Dar las gracias a los organizadores, Jason, Carlos, los chicos de las reclinadas, y un saludo para todos los ciclistas que conocimos y nos acompañaros en la Vuelta al Anillo

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