lunes, 24 de marzo de 2014

Bando Municipal de Ana Botella por el fallecimiento de Adolfo Suárez

Bando Municipal de Ana Botella por el fallecimiento de Adolfo Suárez Madrileños:

Con la tristeza que a todos nos embarga por el fallecimiento de Adolfo Suárez os convoco a acudir, junto a los ciudadanos de toda España que deseen hacerlo, a la capilla ardiente que se instalará en el Congreso de los Diputados, para recordar con todo merecimiento la contribución decisiva de este gran español a la Nación de ciudadanos libres e iguales de la que hoy, más que nunca, todos debemos enorgullecernos.

Adolfo Suárez es un nombre para la Historia. Lo era ya desde hace muchos años, con el reconocimiento y la admiración unánimes, dentro y fuera de España, al inmenso calado de su trayectoria y su legado políticos. Hoy todos podemos sentirnos herederos de su obra magna como hombre de Estado que fue la Transición pacífica de España de una dictadura a un sistema democrático.

La extraordinaria labor de Adolfo Suárez desde su ardua responsabilidad como Presidente del Gobierno se fundamentó en su firme convicción de que aquel proceso político debía cimentarse en sólidos consensos, donde todos cediéramos generosamente en lo que nos diferenciaba para conquistar un espacio que compartir.

El primero y más fundamental de estos consensos fue promover la concordia y la reconciliación entre los españoles, mediante el compromiso de todos de mirar hacia delante, de superar la idea de las dos Españas y no recurrir jamás al recuerdo de la Guerra Civil como motivo de enfrentamiento.

Adolfo Suarez buscó también sin tregua el consenso para que España llevara a cabo su proceso hacia la democracia mediante una reforma política dialogada y pactada entre todos, la única vía para evitar convulsiones rupturistas de impredecibles consecuencias. Y el fruto de este proceso fue la Constitución de 1978, la Constitución de la concordia y la libertad, que supuso el abrazo de todos y para todos.

Con su formidable capacidad de diálogo, su proverbial respeto al oponente, su firme resolución a lograr lo que parecía imposible y, por encima de todo, su profundo amor a España y su plena confianza en las capacidades de los españoles, Adolfo Suárez nos ha dejado una ejemplar lección de la nobleza que entraña la política cuando busca el bien común por encima de cualquier otro propósito. Una lección de nobleza y también de dignidad. Dignidad demostrada en su valiente conducta al hacer frente en el hemiciclo de las Cortes a la intentona golpista del 23-F, en una imagen inolvidable para todos.

Los grandes logros políticos, sociales, económicos y culturales que los españoles hemos alcanzado a lo largo de estos años de democracia se han fundamentado en el extraordinario acierto del pacto constitucional del que Adolfo Suárez fue artífice bajo la guía del Rey Don Juan Carlos. Un pacto que se cimentó en la lealtad de todos al proyecto común que representa la España de la unidad y la libertad.

Hoy, después de su fallecimiento, os invito a renovar nuestro tributo de gratitud a Adolfo Suárez, del que como capital de España ya dimos prueba en su día al otorgarle las Medallas de Honor y de Oro de Madrid.

El pueblo de Madrid, ciudad de espíritu integrador como el de Adolfo Suárez, hará permanente este tributo en su corazón, en homenaje al que fue uno de nuestros mejores vecinos, aunque una silente enfermedad impidió que en los últimos años pudiéramos seguir disfrutando de su inteligencia política y su hombría de bien.

A las generaciones de españoles que vivimos y protagonizamos los tiempos de la Transición, y a las que no los vivieron pero siguen gozando de sus admirables frutos, nos corresponde a partir de ahora hacernos dignos merecedores del ánimo y el coraje con el que Adolfo Suárez y tantos españoles de bien supieron garantizar en aquellos tiempos difíciles la continuidad de nuestra gran Nación.

Madrid, 23 de marzo de 2014

LA ALCALDESA
Ana Botella Serrano

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